Sendero de la Alquimia

Este espacio nace de una pregunta antigua: ¿cómo se transforma lo burdo en oro?

La alquimia no es superstición, es un método: tomar lo que no se ve bien, lo que no se siente bien, y sostenerlo con atención hasta que se vuelva algo bello, algo digno de ser vivido. Eso es lo que buscamos aquí — en un té, en un blend, en una conversación, y pronto, en tu propia cocina, convertida en laboratorio interior.

En este espacio seguimos ejerciendo lo que aprendimos: terapias de tradición china, herbolaria, lo que la práctica cotidiana nos ha enseñado sobre sanar. A veces en un artículo. A veces en una conversación real, agendada sin costo: una Consulta Solidaria, para conocernos antes de cualquier camino juntos.

Voces del Sendero

Artículo 1

La Belleza Multidimensional de la Plata Coloidal

28 de junio de 2023 · 4 minutos de lectura

Argentum Metallicum · Revelatione, Patientia, Praesidium

Grabado al aire libre, de noche. Lo que escuchas de fondo es el sonido del bosque mismo.

¿Hay acaso algo más sanador y noble que la Naturaleza? Nos alimentamos de silencio, como los pulmones de aire y de inspiración, y el conjunto de nuestros tejidos y fluidos, de agua y emoción. Conseguir que el agua vibre de nuevo con su armonía original, la misma armonía de la naturaleza de la cual es hija y hermana. Hacer sitio interior al silencio, sentarse ante su presencia, mantener ese espacio perfumado y apacible dentro del ruido y el tráfico, y aún así, no dejar de sentirlo. Ese tiempo espacio que hemos creado en nosotros y para nosotros, esa fuente de la que emana con gracia inefable lo divino y milagroso, es el alimento de la REVELACIÓN. La música que escucha la Tierra cuando pasas, toma el ritmo de los ríos y los pájaros... y te vuelves unidad. Y, desde esa frecuencia, te conviertes en su propia voz y los ruidos habrán desaparecido. Entonces, tus palabras y tu pensamiento, solo pueden proyectar luz. Este estado divinamente insaciable es en donde estás a salvo hasta de tus propios pensamientos, de tu propio ego que al fin está en silencio.

Para todos los buscadores, la PACIENCIA. Es el espacio tiempo que hay entre tú y tu objetivo. Es ese terreno tuyo multidimensionalmente bello, porque te vuelve a ti más bello mientras lo adornas. Mientras se entretienen mutuamente en el presente, el objetivo se acerca al sentirse atraído por esta energía de amoroso entusiasmo que permanece alimentando su gestación. Para los alquimistas del pasado, la Naturaleza es la verdadera alquimista, porque es Ella, con su inteligencia activa y siempre disponible quien nos muestra cómo la Paciencia hace posible ser multidimensionalmente bello. La humanidad, nunca como ahora está tan preparada para recordar su magnificencia, su belleza multidimensional; aun cuando las herramientas, siempre y desde siempre han estado proveídas en la Naturaleza. Tanta inconformidad e insatisfacción que experimentan muchos seres humanos hoy en día con respecto a la vida cotidiana tiene mucho sentido; porque nunca hemos estado tan listos para ser radiantemente bellos. Y al no alcanzar esa belleza para la que hemos sido puestos aquí en la Tierra, no tenemos nada más justificado que sentirnos inconformes, como estímulo para conseguir la noble meta.

La paciencia, ese estado de certeza que existe como constante en la Naturaleza como ingrediente básico para que la Vida misma logre sus propósitos, es una de las misiones del elíxir de La Plata. Hay un "algo" dentro de una semilla que la hace sentir árbol. La semilla no tiene duda de serlo pues alberga dentro de sí toda la información para ser un árbol y existe ya multidimensionalmente en los mundos infinitos e infinitesimales de emanación que consecuentemente transformarán esta energía hacia el mundo de manifestación; un árbol que no vemos, del que no probamos aún sus frutos pero existe, en toda su dimensión en esa inteligencia activa e infinita que habita en cada electrón, en cada protón, en cada fotón y sus infinitas interacciones.

Sorprendentemente, el uso de la plata coloidal en la práctica médica quedó en el olvido después del descubrimiento de la penicilina y los antibióticos. Sin embargo, con ayuda de tecnologías actuales, que están redescubriendo su historia, nos recuerda que la Madre Naturaleza sabe proveernos con generosidad tanto el alimento como el remedio tradicional; haciéndonos el centro de todos sus cuidados, de toda su PROTECCIÓN.

El instinto de Protección, es quizás una de las primeras muestras de amor observable que se da en la naturaleza. Es un instinto que convierte a las especies más salvajes, en madres amorosas y abnegadas con sus pequeñas crías. Desde el alba de los tiempos, el ser humano ha confiado en amuletos, piedras y un sinnúmero de objetos, la importante sensación de protección, dando por sentado que existe algún tipo de mal acechando. Si por un momento, consideramos un recubrimiento seguro y protector, de inmediato visualizaríamos una pesada armadura plateada, y bueno; al margen de la incomodidad, no cambia para nada la vulnerabilidad de la carne y los huesos cuando nos vemos desprovistos de ella. Ahora, si imagináramos una armadura interior de plata, que fluye, que se pliega y se pleoforma de acuerdo con nuestra estructura, nivel de flexibilidad física y mental, nuestros cambios de posición y de intención, situación y pensamiento; ya que es altamente conductora, estaríamos acercándonos a la comprensión de la belleza multidimensional de la plata coloidal. El comprender que fuera de nosotros no hay nada que combatir, más que la oscuridad del propio ego y que incluso la frecuencia vibratoria del pensamiento, de los sueños y otros dones se tornan más brillantes e iluminados bajo los efectos de su presencia.

La Plata, es el primer metal celebrado en el atanor de un alquimista. La llegada de la plata marca una alta meta alcanzada en la alquimia espiritual; por lo que no es difícil comprender que ella misma haya estado oculta del foco médico como remedio para las masas por mucho tiempo. Digamos que como muchas cosas han estado herméticamente guardadas hasta el momento perfecto, la plata brilla de nuevo ahora para el bien de la nueva humanidad.

Artículo 2

Sendero de la Alquimia

27 de junio de 2023 · 5 minutos de lectura

Grabado al aire libre, de noche. Lo que escuchas de fondo es el sonido del bosque mismo.
La mente, así como los metales y los elementos, puede transmutarse de grado en grado, de condición en condición, de polo a polo, de vibración en vibración. Hermes Trismegisto

Para acercarnos a la idea de Alquimia, podemos dejar volar por nuestra mente algunas imágenes que la evocan. Por ejemplo, que la alquimia hace referencia a la mezcla de líquidos o a la transmutación de la materia. De los alquimistas, habremos escuchado que vivían en busca de la piedra filosofal que les permitiera convertir los metales comunes como el plomo y el estaño en oro, y crear sustancias capaces de sanar. Por lo cual también se le reconoce como la doctrina esotérica precursora de la química moderna. En general, esos cambios a los que a voluntad sometían a la materia y que alteraban la composición de los objetos sucedían siempre buscando su refinamiento y su mejora para al final, obtener el elixir de la inmortalidad. Por lo que la alquimia se entiende como un proceso que ocupaba toda una vida de ensayos, paciencia y dedicación.

La alquimia, comenzó en Infinitea Tés Finos gracias a una época. Un momento que, como pocos en la historia reciente —al menos de la historia que damos por conocida— ha retumbado en todo el planeta al mismo tiempo. Esta circunstancia del espacio tiempo que ha creado espacios y creado tiempos con los que antes no contábamos de la misma manera que lo hacemos hoy, y que nos llena de preguntas con miles de verdades como respuesta, ha tomado varios nombres. Nombres de tragedias bíblicas, nombres alusivos a su duración de 40 días, nombres de magnitudes aterradoras y estruendosas que asustaban con solo tenerlas en la mente. Pero, al darles sonido con nuestra voz, fuerza con nuestro soplo, y que salgan a ser parte del paisaje auditivo más desprevenido, crea réplicas que se pasean y viajan en boca de todos, en mente de todos, hasta que se nos ha hecho pensar que es normal un estado emocional enfermo aún sin estar enfermos físicamente. El voltaje que va tomando el lenguaje coloquial con el que hemos caído en la trampa de nombrar a estos tiempos de perfeccionamiento, es un "golazo" a la inocencia. Pero esa es la tarea del alquimista de todos los tiempos: encontrar el oro que habita en los metales burdos. Pareciera solamente que hubiéramos estado en un confinamiento forzado, pero en realidad estábamos en un estado de refinamiento acelerado.

La primera ley de la Alquimia Moderna está hecha frase por un alquimista por excelencia:

No es lo que entra por la boca lo que daña al hombre, sino lo que sale de ella. Jesús de Nazaret

Primera Ley: Para transmutar de grado en grado nuestra mente, de condición en condición, de vibración en vibración; solo hay que recordar que tenemos dos oídos y una sola boca. Lo que entra por los oídos suele ser dos veces más grande y ruidoso y a veces no está en nosotros el poder controlar lo emitido; pero sí lo podemos refinar antes de que salga como réplica de nuestra boca —ese resultado refinado debería ser como máximo, la mitad de lo que escuchamos, de acuerdo con esta proporción—, porque hemos transmutado a conciencia los "metales burdos" que hay en las palabras y en las ideas predominantes, para conseguir el oro que se esconde en ellas. Ese proceso paciente de escuchar, colar, filtrar que implica ensayo y dedicación, nos ennoblece y nos dulcifica, convirtiendo momentos cotidianos en momentos de alta vibración porque creamos un mundo considerado con los oídos de los demás, y acorde con el tipo de vibración para la que estamos en momento de merecer como humanidad.

Luego de más de un año de Refinamiento Merecido y aún con sus aparentes desastres en los principales aspectos de la situación mundial, sería impensable añorar tiempos pasados. Son estos tiempos los más bellos aunque no lo parezcan.

Cuando el alquimista estaba a punto de obtener el oro, seguro que su laboratorio parecía un infierno, caliente, chispeante y peligroso por las alteradas llamas. Pero él, no podía dejar de insistir en su labor, ni siquiera para limpiar el sudor de su frente. Sin embargo, solo él sabía en su corazón cuánto iba a valer la pena limpiar luego su consecuente desastre.

Además de la alegría de volver a servir el té y reconectar con personas a las que no vimos en mucho tiempo, una nueva tarea surgió en Infinitea: había un constante desastre por limpiar. Se percibía en un lenguaje de desesperanza y pesimismo con el que las personas buenas hablaban de la vida y de su nueva idea del mundo. Constatamos que la verdadera pandemia, era el miedo generalizado y que este a su vez, era suficiente para debilitar el sistema inmune y quebrantar la fe. Entonces, como no conocemos algo más amoroso que las plantas, no conocemos a nadie como ellas para dar consuelo y acompañar al ser humano en sus alegrías y tristezas; creamos Los Recorridos de Té. Las principales enseñanzas de esos recorridos por el mundo de algunas plantas, es lo que compartiremos en este sendero de la Alquimia ahora desde una Conciencia Infinita, que siembra árboles de buen fruto que alimentan el presente y el mañana.